TEMA DEL MES

TEMA DEL MES

abril 29, 2018

TEMA DE LA SEMANA - TE ADORAMOS SEÑOR - POR TU MISERICORDIA



Todos los que tenemos a Jesús en nuestro corazón, hemos pasado momentos muy especiales, cercanos a Él: El día de nuestra conversión, momentos en los cuales nos libró de una tragedia, servicios de celebración en los cuales era palpable Su presencia.

Lamentaciones 3:22-23 dice, “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”

(1) Si es que estamos aún aquí, peleando la batalla, es por Su misericordia. Al venir a la Casa de Dios los domingos, no tenemos de qué jactarnos. Es cierto que formamos parte en el esquema de la vida, pero, aún eso se debe a la misericordia de nuestro Dios. Como discípulos de Jesús entendemos que Dios ha sido misericordioso con nosotros en la salvación y que sigue siendo misericordioso cada día. Como escribe el apóstol Pablo en Gálatas 6:14…lejos sea de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.

(2) Por mal que hemos peleado, mañana es un nuevo día. Todos hemos expresado el hecho de que dados la oportunidad de hacer las cosas de nuevo, las haríamos de manera diferente. Aún los mas entregados sabemos que podríamos hacer las cosas un poco mejor. ¿Cuántas veces no hemos pasado al altar para doblar rodilla, suplicándole a Dios darnos otra oportunidad? Es es lo bueno de nuestro Dios. Si realmente estamos arrepentidos; si nuestro deseo de servirle es realmente genuino; Dios nos dará la oportunidado. ¿Por qué? ¡Porque es misericordioso!

Si eres mi hermano en la fe, el meditar en la misericordia de Dios nos motivará servirle de manera más digna y diligente.

Si no has aceptado a Jesús en tu corazón, entiende que hoy Dios ha sido sumamente misericordioso contigo, presentándote otra oportunidad de ser salvo.

abril 22, 2018

CUADERNO ESPIRITUAL PARA ESTA SEMANA


TEMA DE LA SEMANA: TE ADORAMOS SEÑOR - POR TU AMOR



Muchos hemos crecido toda nuestra vida en la obra del Señor. Pero, después de todos estos años, probablemente, tendríamos que admitir que nos falta mucho por manifestar el verdadero amor de Dios a otras personas. Lo de “es necesario que mengüemos para que Él crezca”, evidentemente, es esencial para que esto pueda acontecer. Parte de adorar al Señor por Su amor, es dejar que Él ame a otros a través de nosotros.

Efesios 3:17-19 dice, “Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”

(1) El Amor De Cristo Excede Todo Conocimiento. Aun sabiendo que le iban a rechazar, ridiculizar, abofetear, escupir, azotar y finalmente crucificar, Jesús abandonó las comodidades de Su morada celestial para dar Su vida en rescate por la nuestra. ¿Qué sentido tiene eso? ¿Qué mente lo podría comprender? ¿Cuántos de los que hemos sido recipientes de Su amor, no hemos luchado por intentar comprender Sus enseñanzas de dar la otra mejía y bendecir a quienes nos maldicen? Verdaderamente, Su amor excede todo conocimiento. ¿No es por eso que le adoramos? ¿Hace falta comprender Su amor, para poderle adorar y mostrar nuestro agradecimiento por medio de obedecerle?

(2) Amor Verdadero No Radica Fuera De La Fe. Los habitantes de planeta Tierra experimentan la santidad, poder, grandeza y amor de Dios todos los días. Lo malo es que aunque expresen las palabras “Gracias Dios”, las expresan de la misma manera en que muchos dicen, “Jesús” cuando alguien estornuda. Sus palabras no tienen peso, debido a que no proceden de fe.
Cuando se trata del creyente, ¿cómo podemos decir que conocemos el amor de Dios y no compartirlo con otros? El mismo Espíritu Santo, quien nos condujo al arrepentimiento y fe, llevándonos al pie de la cruz para entregarle nuestra vida al Señor, ¿no nos llevará también a compartir ese mismo amor con las demás personas? El único motivo por el cual uno no compartiría con los demás el amor del Señor, sería porque uno mismo no lo tiene. No se puede compartir lo que no se tiene.

Si vamos a adorar al Señor por Su amor, no será por medio de llegar al templo, alzar nuestras manos y cantar nuestro coro favorito de adoración, derramando nuestras lágrimas. No hay absolutamente nada malo en hacer estas cosas. Pero, si no van respaldadas por una vida de servicio, evangelismo y discipulado, motivada por el amor de Dios, y realizada por amor a Él, Su Reino y causa, no es verdadera adoración.