Muchos
hemos crecido toda nuestra vida en la obra del Señor. Pero, después de todos
estos años, probablemente, tendríamos que admitir que nos falta mucho por
manifestar el verdadero amor de Dios a otras personas. Lo de “es necesario que
mengüemos para que Él crezca”, evidentemente, es esencial para que esto pueda
acontecer. Parte de adorar al Señor por Su amor, es dejar que Él ame a otros a
través de nosotros.
Efesios
3:17-19 dice, “Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de
que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender
con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la
altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para
que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”
(1)
El Amor De Cristo Excede Todo Conocimiento. Aun sabiendo que le iban a
rechazar, ridiculizar, abofetear, escupir, azotar y finalmente crucificar,
Jesús abandonó las comodidades de Su morada celestial para dar Su vida en
rescate por la nuestra. ¿Qué sentido tiene eso? ¿Qué mente lo podría
comprender? ¿Cuántos de los que hemos sido recipientes de Su amor, no hemos
luchado por intentar comprender Sus enseñanzas de dar la otra mejía y bendecir
a quienes nos maldicen? Verdaderamente, Su amor excede todo conocimiento. ¿No
es por eso que le adoramos? ¿Hace falta comprender Su amor, para poderle adorar
y mostrar nuestro agradecimiento por medio de obedecerle?
(2)
Amor Verdadero No Radica Fuera De La Fe. Los habitantes de planeta Tierra
experimentan la santidad, poder, grandeza y amor de Dios todos los días. Lo
malo es que aunque expresen las palabras “Gracias Dios”, las expresan de la
misma manera en que muchos dicen, “Jesús” cuando alguien estornuda. Sus
palabras no tienen peso, debido a que no proceden de fe.
Cuando
se trata del creyente, ¿cómo podemos decir que conocemos el amor de Dios y no
compartirlo con otros? El mismo Espíritu Santo, quien nos condujo al
arrepentimiento y fe, llevándonos al pie de la cruz para entregarle nuestra
vida al Señor, ¿no nos llevará también a compartir ese mismo amor con las demás
personas? El único motivo por el cual uno no compartiría con los demás el amor
del Señor, sería porque uno mismo no lo tiene. No se puede compartir lo que no
se tiene.
Si
vamos a adorar al Señor por Su amor, no será por medio de llegar al templo,
alzar nuestras manos y cantar nuestro coro favorito de adoración, derramando
nuestras lágrimas. No hay absolutamente nada malo en hacer estas cosas. Pero,
si no van respaldadas por una vida de servicio, evangelismo y discipulado,
motivada por el amor de Dios, y realizada por amor a Él, Su Reino y causa, no
es verdadera adoración.
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