TEMA DEL MES

TEMA DEL MES

marzo 18, 2018

SERMÓN: AMAN A DIOS HNO. PAÚL TINOCO

CUADERNO ESPIRITUAL PARA ESTA SEMANA


TEMA DE ESTA SEMANA: AMAN A DIOS


El amor de Dios para con nosotros es increíble, pero, esa no es la pregunta. La pregunta es: ¿Cuánto amamos a Dios? Siervos del Señor, aman a Dios.

Gálatas 5:13 dice, “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.” Había un pensar erróneo en Galacia de que la salvación se obtenía por medio de una mezcla de fe con obras. Pablo les hace ver que es únicamente por fe. Nuestro servicio como “siervos del Señor”, lo brindamos no para ganarnos la salvación, sino por puro amor a Dios. Observen conmigo tres cosas en nuestro texto.

(1) El amor a Dios, hará que seamos Sus siervos, aunque estemos libres. “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados”. Debido a todo lo que el Señor ha hecho para nosotros, aunque libres para hacer lo que deseemos, diremos como el apóstol Pedro, “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” El amor de Él, en nosotros, nos motivará a servirle con todo nuestro corazón.

(2) El amor a Dios, hará que nos dediquemos a lo espiritual. “Solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne”. Aunque no perdemos nuestra naturaleza carnal al recibir a Jesús, algo maravilloso sucedió en nosotros ese día: ¡Nacimos de nuevo! Y esta vez, de simiente de Dios. Obtuvimos una naturaleza espiritual, de parte de Dios, que nos impulsa dedicarnos a Él, Su Reino, Su Iglesia, y nuestra familia espiritual. Esta naturaleza hará que amemos menos las cosas que no tienen valor eterno, para dedicarnos a las cosas que realmente importan.

(3) El amar a Dios, hará que sirvamos a los demás. “Sino servíos por amor los unos a los otros”. Sabiendo que Dios no desea que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento, nuestro amor a Él, causará en nosotros el mismo sentir que hubo en nuestro Señor Jesucristo. Moveremos cielo y tierra con tal de traer al inconverso al pie del Calvario, para que pueda encontrar la misma libertad que Dios nos ha dado en Cristo Jesús.

Los creyentes tenemos la misma lucha contra nuestra naturaleza carnal. Nosotros mismos nos caemos mal cuando le fallamos a nuestro Señor. En vez de presumir y mostrar un aire de superioridad, ¿no sería mejor humillarnos, reconocer quienes somos, y motivarnos los unos a los otros a brindar un mejor servicio a Dios en demostración de nuestro amor hacia Él? Verdaderos “siervos del Señor” aman a Dios.